lunes, 11 de noviembre de 2013

NUEVE LUNAS, NUEVE REVELACIONES


      
Mil gracias a mis "OCHO LUNAS", las que iluminaron mi noche del sábado. Resacón de emociones y risas. Sobredosis de cariño, la única sobredosis que merece la pena y no deja secuelas negativas. Una maleta viajera. OCHO mas UNA, NUEVE. Las Nueve Revelaciones en una velada de mujeres dispares. Revelando sentimientos, conociendo verdades y recordando toda una vida a través de la amistad y la ternura. Maternidad presente, los ojos luminosos de una “hija-hermana-amiga”. Féminas alrededor de una mesa, abrazando un mismo corazón.
    La energía que se mueve cuando un grupo de mujeres comparten su alegría y también su tristeza, es mágica, terapéutica y necesaria, tan necesaria  como volver a ser niña por 
 un momento, sentirse reina por un día,  compañera de confidencias en una noche de 
                                          pijamas y MUJER SIEMPRE. 
                                                 

viernes, 1 de noviembre de 2013

 
 
                       CON LOS BRAZOS ABIERTOS
                                   A los que están llegando...
    Se acercan, sabía que estaban próximos, los intuía, aunque en la lejanía no sentía su inminente presencia. Son como esos sueños que te causan desazón, pero que al recordarlos no te perturban. Sabía que existían y lo deseable es que llegaran, pero no vienen solos, se presentan cargados de emociones y sentimientos a flor de piel, ternura a borbotones, tristeza incomprensible ( ? ) casi siempre contenida y a veces desbordada, sentimientos de vulnerabilidad que se alternan con momentos de valentía, esperanza y fuerza interior. Bienvenidos sean.

      No los voy a recibir como los personajes de Berlanga a “Mister Marshall”, pero los aceptaré con cariño, como un regalo, un presente en todo el amplio sentido de la palabra, por que ellos son el resultado de mis circunstancias vividas, buenas y malas, mejores y peores, pero que no dejan de conformar lo que yo soy ahora mismo. Mucho que cambiar, muchísimo por aprender, tanto por vivir…Mi cuerpo va manifestando el paso del tiempo y a día de hoy no me pesa. Aún siento que “soy la misma, pero no soy igual”, por que el alma es intemporal. ¡Qué bonito!

     Doy la bienvenida a mis CINCUENTA, que ya me “acechan”, para que no se sientan solos y desdeñados; después de todo, los dos formamos uno, como mis manos o mi corazón. Cincuenta años, diez lustros, cinco décadas… ¡Ostras! MEDIO SIGLO. Cincuenta años, son cincuenta años, pero MEDIO SIGLO…decir medio siglo es una “faena”, son “palabras mayores”. ¡ Miedo me da! Aún así, aquí estaré esperando, sin remilgos y con los brazos abiertos de par en par. ¡Que no me pase ná