jueves, 1 de septiembre de 2011

Colaboración: Joseph Kakko

     Tras el pseudónimo de "Joseph Kakko", se puede descubrir la personalidad de un joven inquieto, soñador y divertido al que no le gusta casi nada de comer pero disfruta escribiendo. Desde su blog "Aullidos en noches de insomnio", comparte con "El blog de Iván y Eva", una historia juvenil que nos resultará cercana, por que...¿Quíén no ha sentido alguna vez  una mirada clavada en sus ojos".


                                                                                                                                                        Sonreía. Sonreía mientras clavaba su mirada en la mía. Yo, intentando concentrarme en mis apuntes para ignorar toda esa situación. ¿Qué le hacía fijarse tanto ese día en mí? Seguí escribiendo, mientras de vez en cuando, dejaba descansar mi mente haciendo garabatos en el márgen del cuaderno.

Me estaba poniendo nervioso, sabía que sus ojos seguían mirando, buscando encontrarse con los míos.


<<Joder, una vez que decido tomar apuntes y parece que sea la cosa más extraordinaria que haya visto...>>
Notaba cómo mis mejillas iban tomando color, cómo empezaban a sudarme las manos y cómo el bolígrafo bailoteaba con más entusiasmo en mi mano.

<<Dios... esto me está superando>>

Tras un largo tiempo debatiendo si levantar la cabeza y observar si me continuaba mirando, me decidí a hacerlo. Y allí seguía, sonriéndome más picarescamente y guiñándome un ojo. Tras guiñarlo, se levantó y se acercó a mí, posando su mano en mi pupitre.

- Para una vez te veo trabajar, será que se están alineando los planetas, o... ¡Se acerca el fin del mundo! - dijo soltándo una pequeña carcajada

- Tal vez no es que se  acerque el fin del mundo, ni mucho menos. Es que simplemente necesito un pequeño empujón que me ayude a motivarme.


Entonces acercó sus labios a mi oreja y me susurró unas palabras...

- Pues... en ése caso, deberé observarte desde la distancia, que parece que eso funciona...

Tras decirlo, me guiñó otra vez el ojo y volvió a sentarse tras su mesa.

Fue en aquel momento cuando noté que algo despertaba en mi interior, fué la primera vez que notaba un nerviosismo imposible de controlar. Fué entonces, el primer momento en que, tal vez, me fijaba en que me encantaba escuchar su voz.

Esa voz, que desearía que estuviese conmigo hasta el fin de los días.




http://aullidosennochesdeinsomnio.blogspot.com/

2 comentarios:

  1. ¡Cómo me recuerda a mi juventud! Esas miradas que te hacen temblar por que es él el que te mira.!

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  2. Buenoooo y cuando tienes hijos adolescentes y compartes confidencias,revives de nuevo aquellas emociones, no todas agradables, pero que forman parte de nuestro bagaje emocional. ¡Yo a veces ya no se si soy madre o tengo quince años, que lío!Gracias por comentar

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