martes, 1 de noviembre de 2011

COLABORACION: TERTULIAS ANACRÓNICAS

    
     Desde "Tertulias Anacrónicas", recibimos y agradecemos un soplo de "aire fresco", ese que tanto necesitamos, el que su protagonista busca y anhela. ¿Lo encontrará? Sigue sus pasos y hallarás una historia sencilla y cotidiana que te llevará por esos caminos de nuestra tierra mediterránea.


                                                 

                                                 AIRE
    
    Despierto desde las cinco treinta de la madrugada,  no llegaba nunca el día.El calor no había cesado en toda la noche y necesitaba aire. Presa de un arrebato y viendo que me faltaba ese aire, he decidido salir a buscarlo.
    Aún no eran las nueve de la mañana cuando he bajado a por mi vieja moto. Cómo si de un caballo se tratara, al que hay que ponerle la silla y los atalajes, le he quitado la funda que la cubre, le he quitado un poco el polvo, y le he metido la llave. Al dar media vuelta se han encendido los chivatos. Bien,buena señal. He cerrado un poco el aire del carburador y al pulsar el botón de arranque su motor, su honrado motor,se ha puesto a rugir. La he dejado un poco en marcha mientras me ponía todo lo necesario para salir en busca de ese aire que me faltaba y que no sabía dónde encontrar, que no sabia siquiera si existía... Al momento, mi vieja montura también me pedía aire. Con un pequeño movimiento de mi pulgar, he accionado de nuevo la palanca del carburador y se lo he dado. Automáticamente, su rugido se ha vuelto dócil, suave, como el tic tac de un reloj. Allí ha quedado esperando a iniciar la marcha y no la he hecho esperar más. Salimos raudos al moderno abrevadero a llenar su metálica panza de liquido y de ahí,  en busca del aire sin rumbo fijo. Sólo una idea: la montaña.
     Vivo en una zona privilegiada y muy montañosa. El tránsito del mar a la más abrupta montaña. Lo haces sin apenas darte cuenta. Muchas veces lo compartes teniendo la montaña seca, con sus pinos y sus cigarras calurosas a un lado, mientras en el otro disfrutas de un mar de un azul indescriptible. Pero ese no era el caso. El mar quedaba a mi espalda y el sol daba de lleno en mi cazadora de cuero negro. A pesar de ir en la moto, lo notaba ahí, fuerte, desafiante. Pasados unos kilómetros y unos minutos, el paisaje empezaba a cambiar. Ya no se veía rastro de industria y el terreno que me rodeaba empezaba a ser yermo. Cruzo por el primer grupo de “masias” en busca del aire que empiezo a sentir. Poco a poco ese aire va cogiendo olores: olores de pinos, de tierra seca, de estiércol. Todo se mezcla, pero lo he encontrado. Ya me he alejado de los núcleos urbanos, salvajes. Un pueblo queda a mi izquierda, el aire ahora me regala con olor a aceite, aceite de almazara, de algarrobas.
    Sigo mi marcha, los insectos golpean la protección de mi casco, la velocidad es en todo momento la que marcan las señales de tráfico. A veces circulo a mas baja velocidad, aunque no hay pueblos en la ruta escogida. Se suceden los núcleos de “masias” habitadas y en cada una de ellas, un bar, y en cada bar, coches y caballos de metal como el mío, que quizás sus jinetes, también busquen aire en este mundo donde nos resulta cada día mas difícil respirar.
    Voy ganado altura. Me doy cuenta que una indicación a mi derecha, me advierte de un puerto y me dice que está abierto. Casi inmediatamente detrás, una señal de peligro con un gran copo de nieve dibujado. Es cierto, el invierno es crudo en el interior. El aire, ese aire que he venido a buscar, se deja sentir en mis manos desnudas. "Quizás hubiera tenido que ponerme guantes"- pienso. El camino empieza a hacerse mas difícil. Empiezan a sucederse las curvas, que voy tomando con suavidad, balanceándome de un lado a otro. El rugir de mi máquina es sereno, potente, acoplándose a cada curva, a cada desnivel. Llego arriba y de nuevo el aire, me da la bienvenida. Fresco, seco, se deja sentir de nuevo. A pesar que se lo impido, se cuela por los pasos abiertos de mi casco refrescándome el rostro.
    Empiezo la bajada. El paisaje ha sufrido un cambio radical. Ahora gran cantidad de “itos” se alinean a ambos lados de la carretera y me dicen que en invierno, por la nieve, es la única referencia que se tiene para no salirse al circular. Veo al fondo, encima de una loma tras una hondonada, un grupo de gigantes. Gigantes que no buscan el aire. Lo esperan allí,  día a día. Son molinos de energía eólica. Los veo, paro y disfruto el batir de sus brazos al viento. Un aire fresco, puro, lleno de aromas de trigo recién segado de unos campos que se encuentran apenas a unos metros. Se ha retrasado la siega. El frió quizá haya hecho que no madure tanto el trigo como se esperaba. Sigo mi marcha y al final de la larga recta de blanco asfalto, veo un pueblo. Ese será mi destino. Entro, paro, y me dirijo al bar como los antiguos caballeros andantes, a la fonda. Dejo amarrada mi montura a la sombra y me dirijo a reponer fuerzas. Me comenta el posadero que hoy hace bueno; el día es espectacular, de un azul de cielo como pocos. Me dice que hasta la semana pasada hacia frio. Comentamos cosas sin importancia. Miro el bar que se ha quedado anclado en el pasado y la pátina del tiempo envuelve sus botellas, sus estanterías, su todo.
Encima del mostrador veo ceniceros con colillas. ¡ Qué mas da si este bar vive tiempos distintos!. El bar y todo el pueblo, que apenas se ve nadie aún, a pesar de ser las once  de la mañana.Tranquilidad absoluta.
    Salgo del bar. Acaricio un poco mi montura y de nuevo vuelve a rugir con suavidad. Me vuelvo al punto de partida. De nuevo el mismo camino. Los gigantes parece que, con sus brazos,me dicen adiós. Al cruzar la hondonada empiezo a notar una fresca brisa, una brisa que se acentúa cuando más me acerco al mar. Es un viento fresco racheado, una brisa marina de la que suele soplar hacia el mediodía. Esta brisa me golpea lateralmente y convierte mi caminar en un baile, en un baile con el viento, en un baile con el aire. He encontrado el aire...y he bailado con él.


sábado, 8 de octubre de 2011

OCTUBRE VÍRICO y VERÍDICO

        


     Septiembre nos abandonó, saliendo de casa a hurtadillas para no ser visto y dejar espacio a un imponente OCTUBRE, que en homenaje a los calores veraniegos, nos ha regalado muchas horas de sol ardiente , sudores y también, a algunos veraneantes tardíos y a los autóctonos nostálgicos, les ha seducido con sesiones de playa "a tuti plen".            
    ¡Qué bonitas palabras, cuanta poesía en tan poco espacio!... pero la verdad, es a la vez esa...y otra muy distinta. OCTUBRE nos recibe con las alas abiertas y nos lleva de nuevo, en volandas, hacia terrenos ya explorados por el ser humano, hacia unos mundos lamentablemente conocidos y nos abandona... bueno, nos deposita, en brazos de múltiples y socorridos VIRUS. Lo de socorridos ya podemos imaginar por qué y es que, cuando uno no sabe o no contesta, ahí está el virus (uno de tantos) para cargar con las culpas de todo lo acontecido en materia de salud y aligerar la pesadumbre de lo incierto e inseguro.
    Sí, yo soy un ejemplo palpable, de esta realidad, una víctima inocente, como casi todas, de este OCTUBRE VIRICO Y VERIDICO de quien yo pensaba poder escapar, haciendo acopio de un buen talante, una sana actitud y por que no decirlo, protegiendo mis defensas con un poquito de polen, vitamína C en forma de jugosas naranjas, arroz integral y algas de Mamá Bio, mi tienda ON LINE de alimentos biológicos, pero he sido vilmente sorprendida, atacada a traición por "el virus", sin haber tenido tiempo material de adoptar todas estos buenos hábitos.(En mi defensa diré que todavía estaban coleando los vestigios de un SEPTIEMBRE CONVULSO.)
     El Otoño me ha ofrecido como regalo de bienvenida (a mi y a un sinfín de seres vivientes) un tremendo dolor de cabeza, mucosidad, estornudos, una nariz irritada ante tanto roce de celulosa, dolores musculares, ojos llorosos, vamos me ha dejado echa un trapo! y aún así, haciendo vida normal, por que una mujer nunca se arredra ante todos estos ataques malintencionados de la naturaleza (?) y lucha titánicamente contra los elementos adversos. Muchas féminas recurren al  fluimucil, al pectox, (en mi caso acudo a la homeopatía y al reiki ); casi todas echamos mano del ibuprofeno o el parecetamol...y acto seguido, de la brocha, el colorete y el pintalabios, para recuperar nuestra dignidad delante de los clientes, los jefes, los compañeros de trabajo. Al caer la tarde-noche, cansadas y descoloridas, regresamos a casa y ya nos importa un bledo nuestra apariencia, solo queremos quitarnos los zapatos, ponernos el pijama, las zapatillas y que nos dejen dormir en paz, rodeadas de paquetes de pañuelos y cebolla a rodajas  (para respirar mejor, un remedio casero que recomiendo). 
    No tenía intención de enfrascarme en lamentos y reproches, pero el tema, no por simple y habitual, deja de ser molesto y doloroso. Un día de estos os cuento una bonita historia de amor, un cuento con final feliz o cuelgo en el blog, un relato especial, pero ahora voy a centrarme en salir de este estado indeseable para que el uso de la cosmética sea un acto voluntario y no una necesidad.
    Vamos a ver qué pasa en  NOVIEMBRE...bueno, sí, mi cumpleaños, que cada año se empeña en convertirme en una mujer adulta ...y madura. ¡Y a este paso,  lo consigue! 

martes, 27 de septiembre de 2011

SEPTIEMBRE CONVULSO

     
      Septiembre se diluye entre retazos de un verano que se resiste a abandonar su  protagonismo y albores de otoño que se niega a ceder su parcela al arrogante sol de estío. A punto está de acabar este mes, pero empezó para mucha gente, con el regreso de las vacaciones y su consabida depresión post-vacacional. Se presentó con premuras escolares, desparrame de libros sobre las  camas, ropa que ya no sirve por que  los niños crecen ajenos y paralelos a la vez, al decrecimiento de los bolsillos paterno-maternos, adolescentes que cambian sus gustos y consideran un sacrilegio repetir vaquero o modelito del año anterior, jóvenes descorazonados sin inquietudes académicas ni opciones de trabajo. Antes, cuando yo era jovencita, quien no quería o "no servía" para estudiar, se colocaba de aprendiz en cualquier taller o tienda  en cuanto acababa la EGB. Los padres siempre tenían algún amigo o contacto que le brindaba la primera experiencia laboral al chico o chica que no tenía miras estudiantiles y estos, a los veintipocos, ya habían conseguido tener unos ahorrillos que les permitían dar la entrada del piso que sería su hogar conyugal, a no mucho tardar y también preparar su boda con la novia o novio de toda la vida, siempre y cuando, claro está, los padres pudieran permitirse dejarles que se quedaran con el sueldo.
      Septiembre es sinónimo de ebullición, prisas, acoples, un constante estar pendiente de los plazos de matrícula de cualquier actividad que se pueda imaginar, en las entidades mas diversas. La EPA, el SME, la UP , el taichi de la AAVV, La regidoría de Igualdad, la danza oriental, el baile de salón, los bolillos...Menos mal que ahora, gracias a los sistemas telemáticos y otros procedimientos menos irritantes y parece ser que mas acertados, (aunque nunca llueve a gusto de todos), en los cursos municipales ya no hay que hacer cola como antaño, cuando conseguir una plaza dondesea era cuestión de madrugar hasta límites insospechados y ponerse en fila de a uno como si se fuera a pedir el rancho, con la cartilla de racionamiento. Ahora al menos, una se conforma o no tiene mas remedio que conformarse,  por que es la suerte la que decide: una mano inocente o las cuatro últimas cifras del cupón de los ciegos, por poner un ejemplo, determinan  por qué número se comienza a inscribir a los futuros usuarios.  
     - ¿Tú a qué te vas a apuntar este año?- les preguntaba yo a mis amigas Pilar y Sandra hace poco. Y cada una me exponía sus ideas y como no, yo las mías. La cuestión es hacer algo que aporte a tu vida experiencia, ilusión, que te ayude a crecer, a mantener activo tu cuerpo, tu intelecto, tu alma, pero todo esto ya, ahora, en Septiembre, por que si no, se acaban los famosos plazos de matrícula y te quedas fuera del bombo, ese que contiene tus números, el que decidirá si este año haces yoga en la piscina, si aprenderás a pintar, si hablarás inglés de una vez por todas o si te quedarás sin nada de todo eso, por que todo está ya  en manos de la Diosa Fortuna. Como alternativa, podrás recurrir a las actividades en centros privados, si te lo puedes permitir, pero aun así, tendrás que enfrentarte a plazos que expiran, prisas por organizar los próximos nueve meses de tu vida y la de tus hijos, ingeniártelas para que los horarios de entrada de tus clases no coincidan con los de ellos,  por que hay que llevarlos y recogerlos...o bien que coincidan, de esta forma,  mientras los niños se forman de cara a su futuro, tu te puedes realizar como persona....siempre y cuando estés realizada y ya desocupada  cuando ellos salgan de sus quehaceres extraescolares.
 
    Septiembre agoniza lentamente, asfixiándonos con su veranillo de San Miguel, mientras Octubre nos quiere seducir con promesas de frescos amaneceres y tardes de manga larga. Septiembre es para mi como el Enero de los buenos propósitos, por que mis intenciones comienzan con el inicio de curso y no con el Año Nuevo, así, si en estos cuatro meses no cumplo mis objetivos, siempre me queda otra ronda, una  segunda oportunidad para intentarlo de nuevo.
       Este curso quiero hacer muchas cosas, quiero aprender a vivir con mis circunstancias, a lidiar con el día a día, a ver las cosas de otro modo y no perder el tiempo haciendo colas, esperando que me den plaza por que la plaza ya la tengo ganada y es vitalicia;  no quiero esperar para ser algo o alguien algún día, pero se que  tengo que trabajar mucho  para conseguir  mis planes de futuro.
       Digo adiós a este Septiembre Convulso con las ganas de encontrarme con un Octubre plácido, para retomar fuerzas, un Noviembre ameno y un Diciembre esperanzado que de paso a un Enero...un Febrero...
       Yo me apunto a todo esto,  ¿Te apuntas tú?

jueves, 1 de septiembre de 2011

Colaboración: Joseph Kakko

     Tras el pseudónimo de "Joseph Kakko", se puede descubrir la personalidad de un joven inquieto, soñador y divertido al que no le gusta casi nada de comer pero disfruta escribiendo. Desde su blog "Aullidos en noches de insomnio", comparte con "El blog de Iván y Eva", una historia juvenil que nos resultará cercana, por que...¿Quíén no ha sentido alguna vez  una mirada clavada en sus ojos".


                                                                                                                                                        Sonreía. Sonreía mientras clavaba su mirada en la mía. Yo, intentando concentrarme en mis apuntes para ignorar toda esa situación. ¿Qué le hacía fijarse tanto ese día en mí? Seguí escribiendo, mientras de vez en cuando, dejaba descansar mi mente haciendo garabatos en el márgen del cuaderno.

Me estaba poniendo nervioso, sabía que sus ojos seguían mirando, buscando encontrarse con los míos.


<<Joder, una vez que decido tomar apuntes y parece que sea la cosa más extraordinaria que haya visto...>>
Notaba cómo mis mejillas iban tomando color, cómo empezaban a sudarme las manos y cómo el bolígrafo bailoteaba con más entusiasmo en mi mano.

<<Dios... esto me está superando>>

Tras un largo tiempo debatiendo si levantar la cabeza y observar si me continuaba mirando, me decidí a hacerlo. Y allí seguía, sonriéndome más picarescamente y guiñándome un ojo. Tras guiñarlo, se levantó y se acercó a mí, posando su mano en mi pupitre.

- Para una vez te veo trabajar, será que se están alineando los planetas, o... ¡Se acerca el fin del mundo! - dijo soltándo una pequeña carcajada

- Tal vez no es que se  acerque el fin del mundo, ni mucho menos. Es que simplemente necesito un pequeño empujón que me ayude a motivarme.


Entonces acercó sus labios a mi oreja y me susurró unas palabras...

- Pues... en ése caso, deberé observarte desde la distancia, que parece que eso funciona...

Tras decirlo, me guiñó otra vez el ojo y volvió a sentarse tras su mesa.

Fue en aquel momento cuando noté que algo despertaba en mi interior, fué la primera vez que notaba un nerviosismo imposible de controlar. Fué entonces, el primer momento en que, tal vez, me fijaba en que me encantaba escuchar su voz.

Esa voz, que desearía que estuviese conmigo hasta el fin de los días.




http://aullidosennochesdeinsomnio.blogspot.com/

martes, 16 de agosto de 2011

Sin cosquillas en el estómago

               
                     Una historia de amor y letras
 
     Una mañana, al levantarme, noté que ya no sentía cosquillas en el estómago al pensar en ti. Era una especie de indiferencia, desconocida para mí, que sin embargo me hacía daño, ¿Lo puedes entender? Me dí cuenta que estar contigo ya no me motivaba, me hacía sentir incómoda por que me obligaba a pensar, a actuar y en mi cabeza, las sensaciones se agolpaban unas contra otras; era un "sí pero no", un "quiero pero no puedo", un "ni contigo ni sin ti" constante, que me causaba sufrimiento.
   Te conocí cuando era muy niña, a veces pienso que nací sabiendo que ibas a formar parte de mi vida y así empecé a quererte, con esa manera infantil de amar, que no conoce el compromiso, por que todavía no puede comprender que el amor se ha de cultivar para que siga floreciendo. Pero entonces nuestra relación era fluida, yo sentía que controlaba mis sensaciones, mis sentimientos hacia ti, sabía que tu me querías sin exigencias, sin posesión, con la benevolencia de un amor incondicional. El tiempo que pasábamos juntos era pleno, me bastaba. Yo no pedía mas y tú, nada reclamabas. Era feliz cuando estaba a tu lado y creí que siempre sería así. En mi mente no cabía pensar que las relaciones tienen altibajos y que probablemente, algún día, nosotros también correríamos la misma suerte. Reconozco que entonces, no había mucho en mi vida, no sabía de tristezas, de preocupaciones, no tenía ciertas obligaciones que ahora me impiden dedicarte el tiempo necesario para que lo nuestro siga dando fruto y disfrutemos con nuestra mutua compañía, ese tiempo que los dos nos merecemos. Si te soy sincera, a menudo me planteo si no es tan solo una cuestión de tiempo, si no de falta de ilusión, de estancamiento emocional...y no se muy bien cómo hemos llegado a esta situación.
     Me resulta extraño sentirme así, por que yo era feliz a tu lado. Cuando estábamos juntos, me parecía estar  en otro mundo, desconectaba de todo y me entregaba a ti con pasión, pero pronto tenía que volver a una realidad ineludible. Ahora entiendo que la imposibilidad de volcarme en ti como a mi me hubiera gustado, me causaba una gran frustración. Estar contigo me llenaba tanto, que todo lo demás se me antojaba vano en aquellos momentos que compartíamos, pero tu no lo eras todo, estaba mi trabajo, mi compromiso con la vida, con los míos, con la gente que me rodea... Mi necesidad de ti te convirtió en mi problema, por que yo no supe gestionar ese sentimiento para evitar que me dominara, no sabía cómo hacer para compaginar esos  instantes mágicos que vivía contigo, con mi día a día tan... normal. Lo intenté con todas mis fuerzas, pero no lo conseguí, no encontré el ánimo ni tuve el coraje necesario para superar esos obstáculos que nos separaban y que yo misma, con mi inseguridad, convertí en una barrera infranqueable. Cada vez que mi alma reclamaba tu presencia, había algo que se interponía entre nosotros, que no me permitía concentrarme y me impedía dedicarme a ti plenamente. Sentía entonces una tremenda desesperanza y una gran impotencia que me asfixiaba. En realidad era yo la que me exigía dar el cien por cien, era yo la que quería entregarte lo mejor de mí y no podía resignarme a ofrecerte tan solo migajas, por que eso me hacía sentir insignificante. Algo en mi se paralizó, se bloqueó y aunque deseaba seguir a tu lado, era consciente de que ya nada te podía ofrecer, no sentía alegría, ni plenitud.
      Un día me cansé de luchar y me rendí ante lo que yo creía que era una evidencia: no teníamos ningún futuro juntos. Y te dije adiós, con pena  pero decidida a que fuera algo definitivo. Durante un tiempo, me sentí aliviada, ya no tenía que esforzarme por darlo todo, de hecho ya no te daba nada, pero me negué a mi misma algo importante, renuncié a tener una ilusión, ese algo que todos necesitamos al margen de nuestra existencia cotidiana y que nada tiene que ver con la familia, con el trabajo o las amistades, es una parcela privada que sólo uno mismo puede y debe llenar con aquello que siente de verdad. Sin ti, me vi deambulando por un camino que no me llevaba a ninguna parte, pero seguí adelante, sin fuerzas para resistirme.
      No hace mucho, me dí cuenta que podíamos volver a ser amigos, ahora te podía ver de otra forma, como un compañero de viaje, ya no cono un amante en quien depositar todos mis anhelos. Reanudamos nuestra relación y ahora es discreta, sin compromiso por ambas partes, no tan fluida como sería de esperar, pero ninguna pareja vuelve a ser la misma tras una reconciliación. Ahora controlo bastante mejor mi necesidad de ti. Tu nombre está en mi agenda y la verdad, a veces te llamo para quedar por que no quiero que nuestra amistad perezca; han sido muchos años de convivencia y se que estaremos ahí cuando nos necesitemos el uno al otro.Tu también me llamas de vez en cuando; en ocasiones, el reencuentro es muy enriquecedor y todo fluye de maravilla, pero hay días que la sintonía entre nosotros es casi nula y nuestro contacto acaba resultando desapacible. No obstante, vivo esta situación con mas tranquilidad, sin miedo a no ser válida, aunque me sigo exigiendo bastante, pero sabiendo que tu me quieres como soy, comprendiendo que siempre me has aceptado con mis defectos y virtudes sin pedirme nada que no te pudiera dar.
      El tiempo y la vida dirán si nuestra historia puede tener continuidad, aun así, se que tú, en la distancia o la proximidad, silencioso o contundente, siempre estarás a mi lado. A fin de cuentas, eso es amor.
      Por cierto, todavía no he dicho tu nombre, es un poco extraño, pero ese eres tu.
                                                    Tu nombre es  ESCRIBIR.


 Imagen: S. Batoni

miércoles, 3 de agosto de 2011

DESCONECTADA....por vacaciones?

   

 
                                  
      Cuando llegan esos días de desconexión con el trabajo, que todos o casi todos esperamos con ganas y que llamamos vacaciones, piensas que vas a tener tiempo de todo: descansar, leer, playa, montaña, alguna cenita en un chiringuito playero etc... pero a medida que te sumerges en esa etapa, pretendidamente de anarquía casi absoluta, te das cuenta que aunque tuvieras tres meses de permiso laboral dedicado al asueto personal, no alcanzarías a hacer todo lo que tenías intención de llevar a cabo... por que "ahora voy a tener tiempo". Eso me ha pasado a mi estos días y supongo que al común de los mortales que tienen, como yo, la suerte de disfrutar de unas vacaciones pagadas, pero de las de verdad, no de esas forzosas que te llevan a la cola del INEM . Por eso llevo varios días sin publicar una entrada, por que quiero hacer muchas cosas que sólo puedes, o crees que puedes hacer tranquilamente en vacaciones y sobre todo, me apetece también compartir mi tiempo con mi familia.
   
       Las vacaciones laborales, sobre todo si  te alejas de casa y tus obligaciones diarias, tienen el poder de transformar tu existencia temporalmente; parece que vives en otro mundo. Yo no veo la tele practicamente nunca, pero ahora menos.¡Que me llamen egoísta, insolidaria!, pero no quiero enterarme de nada desagradable ni de problemas en estos días, a ser posible...pero no siempre lo es, por que la vida continua mas allá del merecido kit kat; el que sufre sigue sufriendo, el que ríe, sigue riendo, la enfermedad no se detiene, el que no tiene nada que llevarse a la boca, necesita comer cada día aunque tu estés desconectado y los que se tienen que ir, se van de todos modos, sin esperar a que tu regreses a casa, por que ese es el proceso de la vida. Así ha pasado con Merlín, la primera mascota de mi familia, una conejita enana que estaba ya a punto de cumplir siete años, blanca como un peluche. No quiso esperar a que regresáramos y el día 30 de Julio cerró los ojos, acurrucada sobre el regazo de mi madre y al lado de mi padre, que siempre se han quedado al cuidado del animal en nuestros desplazamientos estivales. Algo dejó de funcionar en su interior, dejó de comer y beber y se fue sin despedirse de nosotros, acompañada y acariciada por mis padres hasta el final. Por eso quiero darles las gracias a papá y mamá, por su ayuda, por cómo han tratado siempre al animalito y lamento el mal trago que han tenido que pasar. A nosotros nos ha causado mucha tristeza, aunque sabíamos que algún día llegaría ese momento.Mi hija y yo no hemos podido evitar las lágrimas, sobre todo ella, que es jovencita y tiene los sentimientos a flor de piel. Los hombres de la casa, han controlado mas la situación..

       Todavía no hemos vuelto  a casa y se que cuando vayamos a recoger su jaula vacía y sus enseres, cuando salgamos a la terraza y no veamos a nuestra coneja, con sus enormes ojos negros y su pelaje de algodón, no podremos reprimir alguna lágrima mas. Ahora nos queda Lena, una perra de año y medio que durante este año y pico que ha compartido hogar con nosotros y Merlín, no ha conseguido que la dejáramos jugar con la conejita, siempre por miedo a que su ímpetu y por que no decirlo, su instinto, causaran algún disgusto.También Lena la buscará, a través del cristal de la puerta de la terraza y no la encontrará, pero seguirá con su vida, mordiéndome la pernera del pantalón cuando hablo por teléfono y no le hago caso (sólo me lo hace a mí), saltando de alegría cada vez que abrimos la puerta de casa, moviendo el rabo vertiginósamente y alzando las orejas cuando oye la palabra  paseo.
       
       Cuando volvamos, reemprenderemos nuestra vida, nuestra cotidianeidad y yo, tal vez, mis y agobios y dudas existenciales, vamos, que puedo caer de lleno en la depresión post-vacacional, pero este año, espero que sea diferente, después de mis tres días de retiro en Caudiel, algo que no he hecho nunca. Espero y deseo poder aclarar mis ideas y cargarme de fuerza interior para iniciar un nuevo camino o seguir por el que ahora transito, pero con convicción, ilusión y ganas renovadas.
   
       ¿Quién no se ha planteado, al menos una vez en la vida, si lo que hace es lo que realmente quiere hacer, si sus sentimientos y sensaciones son coherentes con sus actos y aún mas, si tiene algún sentido concreto su día a día? Y es algo que nada tiene que ver con los que te rodean, tu familia, tu entorno inmediato, al menos en mi caso. Es mas bien, que mi proceso personal ha abierto una vía que me empuja a hacerme preguntas, a cuestionarme muchas cosas y tener la necesidad de hallar respuestas. Tampoco tiene nada que ver con la edad, conozco jóvenes con veinte años, con treinta y tantos que les pasa exactamente lo mismo, entonces ¿Tiene relación con la etapa social que vivimos? Está claro que la tan voceada crisis, no lo es sólo a nivel económico si no que toca varios apartados y cada vez conozco a mas gente interesada en  el crecimiento personal, en cultivar su interior, que aunque a algunos les pueda parecer una cursilada o cosa de gente rara, es lo único que nos puede sacar de este caos general. Por supuesto, no se va a solucionar en un día, ni en un año, ni tal vez en décadas, pero hay que empezar por algún sitio y en algún momento y este, es ideal y adecuado, básicamente por que es el que estamos viviviendo, el presente y no hay otro. Por eso decía que espero encontrar en mis días de retiro y estudio, compartido con otras personas que sienten igual que yo, la energía y disposición  necesaria para involucrarme de lleno en el cambio colectivo que tanta falta nos está haciendo a la humanidad... y mi aportación inicial será, empezar por mí.
                                                                                                                      Un abrazo.

domingo, 17 de julio de 2011

La chica de mis sueños

   


      La primera vez que vi a Eva, pasó lo que nunca creí que pudiera pasar: que una chica guapa, fuera además interesante y sobre todo, buena gente.Ya se que dejarme llevar por un  tópico odioso dice muy poco de mí, pero por aquel entonces, las chicas me parecían todas iguales, bastante frívolas y demasiado preocupadas en manosearse el pelo mientras hablaban del plan del fin de semana. No había ni una que me hiciera sentir algo especial y si en algún momento alguna niña atrajo mi atención, la ilusión se desvaneció rápidamente en cuanto abrió la boca y dijo dos palabras.
    Aquel día, Eva llegó como un vendaval, sonriendo y repartiendo saludos a todo aquel atajo de niñatos aburridos entre los que me encontraba yo. Era realmente guapa, pero lo que vi en ella, iba mas allá de su aspecto físico y nunca lo había percibido en otras chicas.
     - Está buena,¡eh!- comentó mi primo Cesar dándome un ligero codazo. Cesar la conocía desde el curso anterior y se habían hecho muy buenos amigos. ¡Era perfecta! De pronto vi como Eva alzaba la mano en ademán de acicalarse la melena y me dije que aquello no podía estar sucediendo; ella no era como las demás, pero lo hizo, hundió sus dedos entre los mechones ondulados y los peinó parsimoniosamente mientras Cesar bromeaba con ella, que si "el tirantito se te cae", que si "cada día estás mas maciza" y ella le respondía con una sonrisa: ¡Cesar, que te veo venir! Sí, se tocó el cabello, eso que yo tanto detestaba...pero lo hizo tan, tan.... bien, con tanta naturalidad, que no pude hacer otra cosa que perdonárselo. Bueno, supongo que fue un flechazo y eso, lo pudo todo.
     Desde aquel día, con la excusa de quedar con mi primo,  me hice el encontradizo constantemente y al poco tiempo ya la acompañaba a casa por que me venía de paso, aunque yo vivía en la otra punta de la ciudad. Me gané su amistad, su confianza y un día por primera vez, la vi llorar, no era la Eva alegre y divertida que yo conocía, pero la quise mas todavía, por que sí, yo ya la quería por encima de todo. Me contó que había tenido un novio, que el chico la había dejado de malas maneras, pero que seguía enamorada de él. Me parecía  increíble que alguien pudiera abandonar a Eva, pero saber lo que ella sentía fue para mi como un jarro de agua fría, aún así, no me arredré y una tarde, cuando la acompañaba a su casa, me armé de valor y le pedí que saliera conmigo. Hubiera dado mi vida por arrancarle del alma a aquel desgraciado que seguía haciéndole daño con su indiferencia. Ella me miró con dulzura, lo recuerdo todavía, me puso la mano en la mejilla y me rechazó, con delicadeza, pero me rechazó. No le parecía justo estar conmigo mientras todavía tenía a otro metido en su corazón. Me tragué la rabia, el dolor y desaparecí de su vida durante un tiempo. Ella tenía razón, no era justo para mí y yo tampoco quería ser una pieza de repuesto, tan sólo albergaba la esperanza de haberla podido enamorar poco a poco.
     Acabó el curso, habían pasado mas de tres meses y llegó el verano, con las tardes en la piscina, las salidas con los amigos y de nuevo....volvimos a coincidir, a charlar, a acompañarla a casa, pero nunca hablamos de aquello. No esperaba nada de ella...o tal vez sí, deseaba que hubiera olvidado al imbécil aquel que no se la merecía. Me parecía un cretino, un chulo y muy poca cosa; al compararme con él yo me veía por encima en todos los aspectos y no es que yo fuera  por la vida de prepotente, pero lo tenía claro, yo era bastante mas alto, mas guapo y mucho mejor persona que él. No entendía qué había visto Eva en ese individuo para que le costara tanto desengancharse de esa historia.
     El día de San Fermín, ese famoso 7 de Julio de la canción, cambió mi vida. Habíamos quedado todos los amigos para ir a la ermita del pueblo, un paraje natural donde la gente iba a a pasar el día de dominguero. Hacía mucho calor y al llega, bajamos a beber a la fuente que había junto a un pequeño estanque que llamaban "El pastoret".Sin saber cómo, empezamos a mojarnos unos a otros, nos llenábamos la boca de agua y nos perseguíamos hasta descargarla con fuerza, sobre nuestros compañeros. La cosa fue a mayores y alguno del grupo se metió en el estanque echando agua sobre los demás. Eva me pilló un par de veces por sorpresa y yo le devolví la fechoría. Nos reímos, nos mojamos y finalmente, todos empapados, nos dejamos caer sobre el césped sin poder dejar de reír y Eva, cayó a mi lado, los dos boca arriba, muy juntos. No quería darle importancia a la situación, pero el corazón me latía con fuerza  y se dividía entre la esperanza de significar algo mas para ella y el miedo a no dejar de ser mas que un amigo. Notaba su respiración cerca de mi, el olor de su pelo mojado, pero no me moví, no dije nada, permanecí con la mirada clavada en el cielo, siguiendo el movimiento de las nubes, sabiendo que nada iba a pasar, pero pasó. Oí su voz, aquella que tantas veces me había hablado de lo enamorada que estaba de su ex, diciéndome ahora, algo que no me esperaba:
      - Iván, todos los días me arrepiento de no haber salido contigo cuando me lo pediste.
      Durante unos segundos no dije nada, quería estar seguro, no quería ilusionarme y arriesgarme a ser  rechazado de nuevo, pero enseguida le respondí, sin dejar de mirar las nubes viajeras.
      - Tal vez todavía estés a tiempo.
     - ¿Todavía?- preguntó ella, mientras yo percibía cómo se volvía hacia mí, rozando suavemente mi cuerpo con el suyo .
   - Pero esta vez, tendrás que pedírmelo tú a mi.- me sorprendí diciendo. Esperé unos instantes y sin moverme, volví la cabeza hacia ella para mirarla y tropecé con sus ojos verdes, casi con su nariz respingona. Me sonreía, apoyando su cabeza sobre su mano y el codo sobre la hierba. No dijo nada, se volvió de nuevo sobre su espalda, mirando hacia arriba. Su silencio me pareció  una eternidad, aunque no esperaba respuesta.
     - ¡Vale!- dijo como si nada..
     - ¿Vale?- respondí yo, incorporándome de golpe como si un resorte invisible me impulsara.
     - Claro, es lo justo, tu ya lo hiciste una vez.- Se sentó, me miró y me pidió que saliera con ella, le dije un sí casi automático; lo tenía aprendido desde el primer día que la vi. Nos volvimos a tumbar, a mirar al cielo, cogiéndonos de la mano y al volver a casa, ya cayendo la tarde, nos abrazamos por el camino.
     - El primer beso te lo vas a tener que ganar- le dije con un guiño y ella me dio un pequeño empujón, mientras reía y se atusaba el pelo con ese estilo tan especial.
       Hoy la veo como entonces; el cabello se lo ha cortado, teñido y alisado mil veces, pero sigue siendo ella, la que mejor se peina con los dedos, la mujer con la que soy feliz cada día de mi vida. Está incluso mas guapa que entonces, por que tiene ese atractivo que muchas  mujeres ganan con los años, cuando saben asumir el paso del tiempo. Ya ha cumplido los cuarenta y desde que nos conocimos, han pasado mas de veinticinco años, pero todavía alguna vez, cuando la admiro a hurtadillas, sin que ella se de cuenta, o cuando la veo dormir, como ahora, abrazada a nuestra hija pequeña, entonces me pregunto si pensará alguna vez en aquel  estúpido que fue su primer y desastroso amor. Me inquieta saber qué pasa por su mente, por eso nunca le pregunto, pero cuando me abraza, me besa o cuando nos entregamos el uno al otro haciendo el amor, se disipan mis dudas y mis tenues temores, por que  siento a una Eva  vibrante, exultante de alegría, la Eva que me atrapó el corazón cuando tan solo era una niña de catorce años y yo un crío de dieciséis, pero que nada mas conocerla, tuvo algo muy claro en la vida: que ella era y es la chica de mis sueños.

viernes, 8 de julio de 2011

DULCE TOPICO con un poquito de humor

 
         Cada tarde, cuando llego del trabajo, después de unas horas que se me hacen interminables, espero con ansia la llegada de esos instantes sublimes que me recompensan de todo mal. Abro la puerta de casa y todo está en silencio, tan solo se oye el leve y lejano murmullo de un televisor mas allá de estas paredes y las voces de las vecinas del cuarto, que siempre se llaman por el patio de luces  para tomar el café de la sobremesa, pero no me molestan, nada me incomoda a estas horas. Mi piso vacío, sin seres vivientes ocupando el espacio o deambulando por sus estancias, es por unos minutos, mi refugio, mi fortaleza inexpugnable  y el lugar donde puedo sentirme yo misma. 
     Lanzo mis zapatos al aire con un golpe de efecto, sin miramientos, sin complejos. Me quito los pantalones, la blusa y los dejo en cualquier lado, algo que no dejo hacer a mis hijos, pero una se cansa de tanto predicar con el ejemplo y es bueno de vez en cuando, recuperar esa rebeldía  infantil que no nos  podemos permitir delante de ellos. 
     Respiro, me estiro tumbada en la cama con mi camisola a cuadros, hago muecas delante del espejo y camino descalza, sin importarme si pillo o no un resfriadoAbro la nevera, busco y rebusco entre los tupers apilados, pero no hay nada que me apetezca. Lechugas, cocido de mi madre, macarrones de hace dos días...Doy media vuelta y me dirijo a la despensa: fideos, pan de sándwich, once botellas de leche, dos de soja, un paquete de cereales, latas de atún, galletas con fibra.....y por fin, agazapada en un rincón sombrío, una tableta de chocolate, pero de chocolate puro, sin leche, de las que a mi me gustan y que escondo en las profundidades del armario para impedir que mis hijos se den un atracón y luego no se coman las lentejas.
       - ¡Cielo mío, tienes que comértelas todas, que tienen mucho hierro! Y mi hija me mira con furia, mientras me muestra sus dientes aprisionados por la ortodoncia. ¿Dije hierro? Jamás vi tanto cableado junto en tan poco espacio. Pero dentro de unos años estará guapísima, con sus dientecitos impecables, monísimos y  bien alineados.
      Quitarle el envoltorio a una tableta de chocolate, puede convertirse en todo un ritual que precisa de gran concentración, destreza y savoir faire y yo estoy empeñada en hacer de este momento, mi minuto de gloria; pero de pronto, cuando me dispongo a disfrutar de unos instantes mágicos, una escena acude a mi mente:
      -“Iván hijo, deja de comer chocolate, que es malo para tu acné. La dermatóloga te lo ha prohibido terminantemente...y me cuesta un pastón cada visita”.
        ¿Eso lo dije yo? Ahora ya no puedo continuar despojando a la tableta de su fiel papel de plata, cachito a cachito; no me siento con autoridad moral para seguir con mi intención y me remuerde la conciencia materna. Pobrecito mi hijo, tan adolescente, tan hambriento, tan...contestón, pero bien pensado,  no soy yo la que tiene acné, yo ya pasé por aquello y además, es por su bien, para que esté muy guapo y pueda encandilar a esa niña del instituto que lo trae loquito.
       Un trocito, tan solo un trocito me comeré, lo justo y necesario para que esta exquisitez obre su milagro en mi paladar y no se acomode en mis caderas. Bueno, dos, dos pedacitos, que con uno ni me entero, como mucho tres, pero hasta ahí, que mas de tres ya es gula y me acecha el remordimiento por todos aquellos que no pueden disfrutarlo, por mi hijo y sus granos, por mi hija y su ortodoncia, por que me engaño a mi misma diciéndome que guardo el chocolate para evitarles males mayores a mis hijos, por tantas cosas.....
Suena el timbre de la puerta, oigo una algarabía que me es familiar, pequeños empujones, risas solapadas, voces impacientes. Son mas de las cinco, son ellos, esos locos baijtos de Serrat , que a menudo se nos parecen. Es hora de volver a la realidad, a las meriendas, los deberes, a llevarlos raudo y veloz al ballet o al basket. Pero pero todavía me queda tiempo, un último segundo para asimilar la sensación y el goce de sentirme libre...y recoger la ropa que he dejado esparcida por toda la casa, para volver a ser la mujer perfecta, la mamá  superwoman, pesada y responsable, que siempre quiere lo mejor para sus adorables querubines.
¡Niños...un momentito, que  ya voy!    

sábado, 2 de julio de 2011

Nuestro lugar

         

       ¿Has sentido alguna vez que ya habías estado antes  en un lugar desconocido o has notado una sensación especial, como si algo te ligara a él sin entender muy bien por qué? Seguro que sí.Te da la impresión que ya has vivido, sufrido o amado allí  en otros tiempos o sencillamente captas buenas vibraciones. A nosotros también nos ha pasado, pero en nuestro caso era un espacio nuevo, recién acabado, diáfano, que se ha convertido en el  centro de reunión y emoción, de un grupo de personas que compartimos sentimientos y compromisos semejantes y estas son las palabras que les dediqué un día, nacidas en lo mas profundo de mi corazón.  
                                                 
                                                     
             
           Dime qué ves en este lugar. Cuatro tabiques, grandes ventanas, cortinas y dos sofás. Dime qué sientes al traspasar el umbral de la puerta, si percibes inquietud o encuentras paz.
Si ves y sientes lo mismo que yo, yo soy tú y tú eres yo, por que mis ojos ven mucho mas que paredes, puertas y ventanales por donde entra la luz del día y el reflejo de la luna en la noche. Mi corazón  capta otra luminosidad, la que proviene de todos nosotros y se asienta en este lugar.
Dime que respiras  el mismo aire que yo respiro, cargado de emoción, de amor, de compañerismo y  buena voluntad, a veces de alegría y otras de pena compartida que pronto se alivia.
Este espacio nació de una sensación, de dos miradas cómplices que se buscaron al sentir la misma  impresión. "Este es nuestro lugar", nos dijimos y nos imaginamos aquí rodeados de tranquilidad y bienestar, el que ahora  impregna estas paredes pintadas a todo color, que entrañan las huellas de algunos de vosotros.
Poco a poco, las cuatro paredes vacías y aquel espacio diáfano del principio, se ha transformado en un lugar acogedor, cargado de buena energía, la que todos aportamos, la que, con tanto cariño, nos queremos transmitir unos a otros y ese es el mayor regalo que podemos dar y recibir. Cada vez que vengo aquí, a compartir con todos, estos momentos que para mí son muy especiales, me siento obsequiada y sobre todo,  me siento yo misma, con mis neuras, mis cavilaciones o mis sueños, pero estoy a salvo.
  Cuando salgo de aquí, camino mas liviana, deseando que esa sensación  se prolongue y me da pena reconocer que allá  afuera hay otro mundo, otras gentes que me hacen sentir diferente, a veces  islada, pero cuando pienso en todos vosotros y vosotras, se me vuelve a iluminar el camino, por que se de verdad, que no estoy sola
                                                                             
                                                                   A mis compañeras y compañeros de Reiki

sábado, 25 de junio de 2011

Colaboración: Yolanda Quiralte

Yolanda Quiralte, gran escritora romántica y amiga, a punto de publicar su segunda novela, me envía una colaboración muy especial, que le agradezco enormemente. Todo un regalo. 
LA CADENCIA DEL DESEO
    El grifo del cuarto de baño gotea de forma melodiosa. Estoy tan acostumbrada a ese suave martilleo que ni siquiera soy capaz de distinguirlo del acelerado pulso de mi corazón. Mirar tus labios, ligeramente entreabiertos, húmedos en su justa medida, mordisqueados con precisión para inflamar mi alma, despierta la salvaje agonía de mi aliento. Detrás, desde la almohada te escucho reír con furiosa picardía a la vez que dejas entrever la rugosa fantasía de mis sueños, fastidiando una vez más mi calma, mi serenidad, mi inocencia frustrada que te busca con ahínco cada vez que necesita explotar.
    Te deseo. Tanto que confundo la esencia del momento con la necesidad de la satisfacción. Lo sabes. Me tanteas. Es fácil saber cómo voy a reaccionar, dilatando mis pupilas y mi ego, abriendo sin miedo el alma, el cuerpo, la vida.
    Rozas mis senos con la dulzura del que calma la crispación a través de los besos, mariposas voladoras que calientan el interior de mi fortaleza mientras palpitan celosas exigiendo más… y más… Lo sabes. Me tanteas. Siempre presionas el jadeo rítmico de la respiración de ambos a la vez que te inmiscuyes con ahínco en las profundidades de mi rendición. Siento que el bálsamo de tu sexo mece mi temperamento, elevándolo a las cumbres despiadadas del placer.
    No hay serenidad entre nosotros dos. Sólo existe la difusa posibilidad de la fantasía… Juntos derribamos la mala influencia del destino que nos advierte la posibilidad de restarle al goce unos minutos, mientras te retuerces exhausto dentro de mí, satisfecho de haber podido alcanzar la cima del orgasmo. Masticas con suma delicadeza la promesa de hallar la dicha jugando con los restos inflamados de una ardiente llama que abrasa mis formas femeninas  que te alientan a gozar de ellas unos instantes más, a pesar de que los giros del tiempo nos advierten de que la hora pactada comienza a llegar a su fin.
    Saboreas la fuente de mi gozo disfrutando de los cadentes gemidos que, emergen de la furia contenida que contemplas y que está a punto de desbordarse como un río salvaje que bromea con la naturaleza caprichosa. Un suave balanceo más de la húmeda y placentera lengua de tu desnudez y yo… sofocada disfrutaré del momento. Encontraré la eterna dicha de la victoria como aquel que llega a una meta tras el esfuerzo prolongado de la batalla. Un segundo más, un lametón más…
    Lo sabes. Me tanteas… lo consigues. Y yo, durante un par de suspiros ahogados huyo de mi propia conciencia para vagar distraída por la senda de la locura, del éxtasis, llegando a alcanzar el clímax brillante del sol de madrugada. Lo sabes. Me tanteas…

miércoles, 15 de junio de 2011

El saludo de Iván


    Hola, yo soy Iván y veo que ya conocéis a Eva, esa chica con la que comparto blog y que se me ha adelantado con su presentación. No se qué pasa con las mujeres que siempre nos acaban ganando la mano, pero eso no quiere decir nada por que ya estoy aquí, un poco rezagado, pero dispuesto a contaros algo de mi vida.
    La llegada de Eva, no ha estado mal, me ha parecido graciosilla, pero en el fondo se ve que es una cría, claro, ¿qué se podía esperar de una recién nacida?Yo ya soy mayor, un chico emprendedor y con visión de futuro. Todas las mañanas emprendo el camino hacia el parvulario de la mano de mi abuela Carmen, por que mis papás trabajan fuera de casa y no me pueden llevar. A pesar de esto, dicen que tienen mucha suerte, pero no se a qué se refieren, sólo tengo dos años y las cosas de los padres no las entiendo.
    Os había dicho que tengo visión de futuro y es verdad por que, cuando se tienen dos años, hay mucho tiempo por delante, poco pasado y encima, no te acuerdas de nada. Todavía soy muy joven, pero se que llegaré a hacer algo importante en la vida, seguro, ya lo estoy viendo.
    Por ahora y como niño que soy, lo que me encanta es jugar en el parque con mis amigos. Mas que de tobogán, yo soy de columpio y de jugar con la tierra, el barro, pero mamá siempre me riñe cuando me los llevo a la boca, la tierra y el barro, claro, por que dice que eso es caca y que me pongo perdido. No lo comprendo, todo lo que me gusta, es caca. Con papá las cosas son...diferentes, me divierto mas por que a él no le molesta que me ponga de barro hasta las orejas; cuando acabo, nos vamos a lavar el coche, él me moja con la manguera y ¡listos! Nos lo pasamos muy bien, pero cuando llegamos a casa, contentos y chorreando, mamá se enfada muuucho con nosotros, entonces papá, me guiña el ojo, se ríe bajito y nos metemos en la ducha muy deprisa, para no oír los gritos. ¿Por qué las mamás siempre friegan el suelo cuando los papás y los hijos lavan el coche?
     Hay muchas cosas que no entiendo, por ejemplo, eso que dice mi padre cuando me ve chutar el balón, aunque falle el gol: "Este niño es un fenómeno y nos va a sacar de pobres".¿Fenómeno, pobres?¡Qué palabras mas raras usan estos mayores! Mi  papi siempre me llama campeón: "campeón esto, campeón lo otro, chócala campeón". No se por qué lo dice, pero a mi me gusta y me siento importante, sobre todo cuando lo hace delante de Clara, una niña del baby que quiere ser mi novia. Es simpática, guapa y muy lista por que ya hace pís ella solita. Bueno, yo estoy a punto y seguro que este verano lo consigo del todo ¡Uy que bien!: verano, vacaciones, leche fresquita con colacau y correr por la orilla de la playa, pero esta vez de la  mano de papá y mamá.
     Y ya está, que como soy pequeño, me canso de pensar. Sí, vale, nacer es muy cansado y lo se por que yo también he nacido, pero pensar es cansado y aburrido por eso prefiero jugar en el parque,  enguarrarme con el barro y después de bañarme y cenar, irme a la cama con dos besos de buenas noches y un cuento que me haga soñar.
                                                                                                 A mi " Luz de Estrella"


domingo, 5 de junio de 2011

La llegada de Eva


       
        ¡Hola!, me llamo Eva y soy un bebé que todavía no ha nacido, pero si tienes un poquito de paciencia, estoy a punto, espérame y mientras, te cuento como he llegado aquí, a este lugar oscuro pero calentito en el que me encuentro tan bien.
         Hace algo mas de nueve meses decidí que quería convertirme en una niña y ver qué pasa en ese mundo del que todos hablan tanto, así que me puse manos a la obra. Primero tenía que decidir en qué lugar quería instalarme y  para ello elegí unos padres, los míos, los que dentro de un momento conoceré. Bueno, a mamá la conozco por dentro y también de oídas, nunca mejor dicho, por que no para de hablarme, de contarme lo que hace, lo mucho que me quiere y las ganas que tiene de verme la carita. Además, oigo ruidos, murmullos  y voces distantes, pero no entiendo lo que dicen. 
En realidad, no ha sido difícil elegir a mis papis, por que yo tenía claro cómo quería que fuesen mis progenitores.¡Uy! que formal me ha salido la frase para lo pequeñita que soy. Papá es músico, compositor y profesor, un fuera de serie que lleva el arte en la sangre. Es un gran hombre y sé que nos vamos a entender muy bien, por que a mi la música me encanta, aunque no es mi verdadera vocación. Es sensible y como buen artista, vive un poco en su mundo, con sus notas, sus melodías y sus pentagramas. Mamá por su parte, es un auténtico todoterreno que igual te cose una falda que alicata una pared...ah! y cocina de maravilla. Me va a venir muy bien tener una madre así, por que las telas y los fogones no va a ser lo mío, lo tengo clarísimo. Es una mujer emprendedora, decidida y positiva, una chica estupenda.Tendré que ir pensando en salir de esta cuevecita, por que la verdad, estoy tan a gusto que llevo ya veintiún días retrasando mi salida y me parece una crueldad tener a mis padres y a toda la familia  esperando desesperadamente. Venga, me recoloco, me encajo, un acople, dos empujoncitos y allá voy. Esto es como un tobogán,¡ yujuuuu!, pero...qué estrecho está esto! Eh, oigan , los de ahí fuera, no tiren tan fuerte que me van a desmembrar...¡ Ale, ya he nacido!
- ¿Qué tal familia? Soy yo, ¡ya he llegadoooo! ¡Qué guapa eres, mamá! ... y qué cansada te veo, pero no llores mujer...Sí, sí, soy una niña, menuda sorpresa ¿no?. Estoy sanita, buen peso, mejor color y excelentes pulmones. Vale, vale, voy a llorar para que estéis tranquilos, pero poco ¡eh!, que tengo muchas cosas que hacer. Vamos a ver...unas lagrimitas, unos lloriqueos y ya está bien. Uy! y esta señora mayor ¿quién es?  Anda, si es mi abuela materna. Pobrecita, dice que está disgustada por que no me ha visto nacer. Ha ido la cocina a calentar un vaso de no se qué para la comadrona y mientras tanto, ¡niña al mundo!Venga abuela, que ya tendrás tiempo de jugar conmigo y verme crecer. ¡Ay!, ahí está papá, el músico; se le ve buen tipo. Mira por dónde a él le ha tocado la parte mas fácil en esta historia y se le ve tan emocionado con su niña, o sea, yo.
- ¡Hola papi! Seguro que nos  llevaremos estupendamente . Dicen que los padres y las hijas tienen una relación especial, así que, vamos a ver si es verdad, a mi me encantaría. Me han dicho que tengo dos hermanitos, dos chicots, como dice cariñosamente la abuela; pues ¡qué bien!.Veo que mis papás ya están entrenados y eso es bueno para todos, aunque, comentan riendo, que voy a ser la tercera en discordia y no tengo muy claro qué quiere decir eso.
- ¡Mmmmm!, que arropadita me encuentro en brazos de mamá. Si lo se, vengo antes al mundo y me dejo de tanta tonteria  intrauterina. Y ahora, querida familia, me vais a permitir que vaya a dormir un ratito, por que acabo de llegar y  esto de nacer, os  lo aseguro, cansa mucho.
 -  Duerme  mi amor- me dice mamá- y que sueñes con lo angelitos. 

                                                          A Pascual y Sari, los padres que yo he "elegido".

viernes, 27 de mayo de 2011

presentación

            Hoy nace EL BLOG DE IVÁN Y EVA, con la incertidumbre y el respeto que causa lo desconocido, pero con la ilusión de lo nuevo. Hoy sale a la luz esta presentación, estas primeras impresiones, pero la idea llevaba ya un tiempo rondando por mi cabeza sin encontrar el momento oportuno para "arrancar" y aquí estoy, con el  humilde deseo de conseguir crear un espacio literario donde compartir con todas y todos, a través de la narración, un mundo de emociones, de anhelos, de tristezas y alegrías, de amor y de dolor, de soledad y compañía, de amigos, de niños que quieren ser mayores y de mayores que, con nostalgia, dejaron de ser niños.
           En definitiva, en este blog vamos a escribir a cerca de la vida, la que hay, la que tenemos o de la que nos gustaría tener, por eso IVAN Y EVA, son seres reales dentro de una ficción, o dicho de otro modo, IVAN Y EVA son personajes de ficción tan reales como tu y yo; somos tú y yo  y esa vecina que  saluda  al  pasar o la abuela que se siente sola por que no la visitan, ese joven que se siente feliz por que está enamorado, la madre que mira con ternura a su bebé, este hombre que no se atreve a llorar, por que “llorar no es de hombres” o aquella niña que no quiere ir al cole por que le roban el bocadillo.
           A través de pequeños monólogos interiores, mini relatos o cuentos, la realidad se mezclará con la invención. Podrán ser textos inspirados en el día a día, en nuestra experiencia y la de tantas y tantas personas que pasan por nuestra vida, algo así como... un diario imaginario, pero sobre todo, serán historias que nos apetece crear por que sencillamente, nos gusta escribir.
Todos podemos ser Iván o Eva y os animo, si os apetece, a participar en este blog  con vuestros comentarios o con pequeñas narraciones que deseéis  mandarme para publicar en este espacio, por que lo que mas me gustaría es compartir sentimientos y la afición por la escritura, sin mayor pretensión y compromiso, que el de disfrutar con lo que hacemos. Ese es el objetivo principal.
Vamos a empezar esta aventura sin saber muy bien cómo se va a desarrollar, pero al menos, daremos un primer paso, el principal para que un proyecto prospere y pueda llegar a ser algo especial. El tiempo lo dirá. Yo mientras tanto, tomo aire y me dispongo a afrontar este reto, que es para mí mucho mas importante de lo que se pudiera imaginar, no por el resultado, si no por la responsabilidad y el valor de un comienzo: mi comienzo
Un abrazo y sed  felices.