La primera vez que vi a Eva, pasó lo que nunca creí que pudiera pasar: que una chica guapa, fuera además interesante y sobre todo, buena gente.Ya se que dejarme llevar por un tópico odioso dice muy poco de mí, pero por aquel entonces, las chicas me parecían todas iguales, bastante frívolas y demasiado preocupadas en manosearse el pelo mientras hablaban del plan del fin de semana. No había ni una que me hiciera sentir algo especial y si en algún momento alguna niña atrajo mi atención, la ilusión se desvaneció rápidamente en cuanto abrió la boca y dijo dos palabras.
Aquel día, Eva llegó como un vendaval, sonriendo y repartiendo saludos a todo aquel atajo de niñatos aburridos entre los que me encontraba yo. Era realmente guapa, pero lo que vi en ella, iba mas allá de su aspecto físico y nunca lo había percibido en otras chicas.
- Está buena,¡eh!- comentó mi primo Cesar dándome un ligero codazo. Cesar la conocía desde el curso anterior y se habían hecho muy buenos amigos. ¡Era perfecta! De pronto vi como Eva alzaba la mano en ademán de acicalarse la melena y me dije que aquello no podía estar sucediendo; ella no era como las demás, pero lo hizo, hundió sus dedos entre los mechones ondulados y los peinó parsimoniosamente mientras Cesar bromeaba con ella, que si "el tirantito se te cae", que si "cada día estás mas maciza" y ella le respondía con una sonrisa: ¡Cesar, que te veo venir! Sí, se tocó el cabello, eso que yo tanto detestaba...pero lo hizo tan, tan.... bien, con tanta naturalidad, que no pude hacer otra cosa que perdonárselo. Bueno, supongo que fue un flechazo y eso, lo pudo todo.
Desde aquel día, con la excusa de quedar con mi primo, me hice el encontradizo constantemente y al poco tiempo ya la acompañaba a casa por que me venía de paso, aunque yo vivía en la otra punta de la ciudad. Me gané su amistad, su confianza y un día por primera vez, la vi llorar, no era la Eva alegre y divertida que yo conocía, pero la quise mas todavía, por que sí, yo ya la quería por encima de todo. Me contó que había tenido un novio, que el chico la había dejado de malas maneras, pero que seguía enamorada de él. Me parecía increíble que alguien pudiera abandonar a Eva, pero saber lo que ella sentía fue para mi como un jarro de agua fría, aún así, no me arredré y una tarde, cuando la acompañaba a su casa, me armé de valor y le pedí que saliera conmigo. Hubiera dado mi vida por arrancarle del alma a aquel desgraciado que seguía haciéndole daño con su indiferencia. Ella me miró con dulzura, lo recuerdo todavía, me puso la mano en la mejilla y me rechazó, con delicadeza, pero me rechazó. No le parecía justo estar conmigo mientras todavía tenía a otro metido en su corazón. Me tragué la rabia, el dolor y desaparecí de su vida durante un tiempo. Ella tenía razón, no era justo para mí y yo tampoco quería ser una pieza de repuesto, tan sólo albergaba la esperanza de haberla podido enamorar poco a poco.
Acabó el curso, habían pasado mas de tres meses y llegó el verano, con las tardes en la piscina, las salidas con los amigos y de nuevo....volvimos a coincidir, a charlar, a acompañarla a casa, pero nunca hablamos de aquello. No esperaba nada de ella...o tal vez sí, deseaba que hubiera olvidado al imbécil aquel que no se la merecía. Me parecía un cretino, un chulo y muy poca cosa; al compararme con él yo me veía por encima en todos los aspectos y no es que yo fuera por la vida de prepotente, pero lo tenía claro, yo era bastante mas alto, mas guapo y mucho mejor persona que él. No entendía qué había visto Eva en ese individuo para que le costara tanto desengancharse de esa historia.
El día de San Fermín, ese famoso 7 de Julio de la canción, cambió mi vida. Habíamos quedado todos los amigos para ir a la ermita del pueblo, un paraje natural donde la gente iba a a pasar el día de dominguero. Hacía mucho calor y al llega, bajamos a beber a la fuente que había junto a un pequeño estanque que llamaban "El pastoret".Sin saber cómo, empezamos a mojarnos unos a otros, nos llenábamos la boca de agua y nos perseguíamos hasta descargarla con fuerza, sobre nuestros compañeros. La cosa fue a mayores y alguno del grupo se metió en el estanque echando agua sobre los demás. Eva me pilló un par de veces por sorpresa y yo le devolví la fechoría. Nos reímos, nos mojamos y finalmente, todos empapados, nos dejamos caer sobre el césped sin poder dejar de reír y Eva, cayó a mi lado, los dos boca arriba, muy juntos. No quería darle importancia a la situación, pero el corazón me latía con fuerza y se dividía entre la esperanza de significar algo mas para ella y el miedo a no dejar de ser mas que un amigo. Notaba su respiración cerca de mi, el olor de su pelo mojado, pero no me moví, no dije nada, permanecí con la mirada clavada en el cielo, siguiendo el movimiento de las nubes, sabiendo que nada iba a pasar, pero pasó. Oí su voz, aquella que tantas veces me había hablado de lo enamorada que estaba de su ex, diciéndome ahora, algo que no me esperaba:
- Iván, todos los días me arrepiento de no haber salido contigo cuando me lo pediste.
Durante unos segundos no dije nada, quería estar seguro, no quería ilusionarme y arriesgarme a ser rechazado de nuevo, pero enseguida le respondí, sin dejar de mirar las nubes viajeras.
- Tal vez todavía estés a tiempo.
- ¿Todavía?- preguntó ella, mientras yo percibía cómo se volvía hacia mí, rozando suavemente mi cuerpo con el suyo .
- Pero esta vez, tendrás que pedírmelo tú a mi.- me sorprendí diciendo. Esperé unos instantes y sin moverme, volví la cabeza hacia ella para mirarla y tropecé con sus ojos verdes, casi con su nariz respingona. Me sonreía, apoyando su cabeza sobre su mano y el codo sobre la hierba. No dijo nada, se volvió de nuevo sobre su espalda, mirando hacia arriba. Su silencio me pareció una eternidad, aunque no esperaba respuesta.
- ¡Vale!- dijo como si nada..
- ¿Vale?- respondí yo, incorporándome de golpe como si un resorte invisible me impulsara.
- Claro, es lo justo, tu ya lo hiciste una vez.- Se sentó, me miró y me pidió que saliera con ella, le dije un sí casi automático; lo tenía aprendido desde el primer día que la vi. Nos volvimos a tumbar, a mirar al cielo, cogiéndonos de la mano y al volver a casa, ya cayendo la tarde, nos abrazamos por el camino.
- El primer beso te lo vas a tener que ganar- le dije con un guiño y ella me dio un pequeño empujón, mientras reía y se atusaba el pelo con ese estilo tan especial.
Hoy la veo como entonces; el cabello se lo ha cortado, teñido y alisado mil veces, pero sigue siendo ella, la que mejor se peina con los dedos, la mujer con la que soy feliz cada día de mi vida. Está incluso mas guapa que entonces, por que tiene ese atractivo que muchas mujeres ganan con los años, cuando saben asumir el paso del tiempo. Ya ha cumplido los cuarenta y desde que nos conocimos, han pasado mas de veinticinco años, pero todavía alguna vez, cuando la admiro a hurtadillas, sin que ella se de cuenta, o cuando la veo dormir, como ahora, abrazada a nuestra hija pequeña, entonces me pregunto si pensará alguna vez en aquel estúpido que fue su primer y desastroso amor. Me inquieta saber qué pasa por su mente, por eso nunca le pregunto, pero cuando me abraza, me besa o cuando nos entregamos el uno al otro haciendo el amor, se disipan mis dudas y mis tenues temores, por que siento a una Eva vibrante, exultante de alegría, la Eva que me atrapó el corazón cuando tan solo era una niña de catorce años y yo un crío de dieciséis, pero que nada mas conocerla, tuvo algo muy claro en la vida: que ella era y es la chica de mis sueños.

ke bonito,k bonito,Dios parece un cuento de adas.Hazme caso,este es tu oficio,escribe libros de amor,es lo tuyo y das muchas esperanzas a gente como yo,k ya no creen en el amor.Un abrazo muy fuerte y gracias por ser tan sensible y tan tierna
ResponderEliminarSin duda precioso.
ResponderEliminarHay cosas en el texto que me resultan familiares, como si las hubiera vivido xD
Bueno eso que me ha... ¡encantado!
Lucia, me encanta que un sencillo texto, te haya hecho sentir tanto.Algún día, ese sentimiento te atrapará, aunque se que tu no lo buscas.Gracias por ser seguidora incondicional y apoyarme con tus palabras y tus hechos.Un beso
ResponderEliminarClara, Y tan familiar....tu me has inspirado. Es lo que deseo para ti en la vida: un amor tan especial como el de Iván y Eva. Un beso,cariño.
ResponderEliminarYo suspiro por un hombre así. Supongo que habrá algún hombre como este, no quiero pensar, por que sería injusto, que el romanticismo y la sensibilidad solo es cosa de mujeres,pero en mis relaciones no lo he encontrado. Me ha parecido un relato muy sentimental y me ha gustado como lo has contado, tan natural.Podría ser la historia de mis padres. Me ha emocionado.
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